VIAJE
A CANARIA
Aquel
día nos despertamos muy temprano, corriendo nos vestimos pues
pensábamos que no nos daba tiempo a despedirnos de toda la familia.
Cuando llegamos a casa de mis abuelos estaban mis tíos y mis abuelos
sonriendo, ellos parecían mas ilusionados que nosotros. Cuando
salimos de la casa de mis abuelos nos fuimos a la estación de
autobuses. Allí estaba mi amigo y su hermana con los padres pues el
viaje era para todos nosotros. Mis amigos y yo nos subimos al autobús
corriendo muy entusiasmados y queriendo estar sentados juntos, nos
pusimos en la parte de atrás del todo donde había mas de dos
asiento libres. Al pasar unas horas ya llegamos al aeropuerto, como
íbamos justo de tiempo nos subimos en el avión directamente sin
tener que esperar mucho tiempo. Yo me puse con mis padre y mis dos
amigo se puso con los suyos, yo iba justo al lado de la ventana
cuando paso unos minutos que ya estábamos volando me puse a llorar
pues echaba de menos a mis abuelos, pero mi madre me abrazo y me
consoló. Cuando llegamos era por la tarde. Cogimos un taxi y nos
fuimos a el hotel. Mis amigos y yo estábamos sorprendidos por que
pensábamos que todo no iba a ser tan grande. El hotel estaba
situado encima de una montaña y sus piscinas eran enorme y sus
canchas de fútbol y baloncesto eran aun mas, me encanto donde se
localizaba nuestra habitación pues se veía según mi madre como si
fuera un nacimiento, pues era como una gran colina llenas de luces y
por la noche aquello era muy bonito. Al día siguiente quedamos en el
lugar donde se comía a las 9 de la mañana y preparados para ver
todo lo que nuestros pies nos permitieran andar, cuando salimos
alquilamos un coche entre nuestros padre y fuimos a ``LOROPARK´´ un
parque estupendo y muy grande donde no llevamos hasta las 15:00 o
incluso hasta las 16:30 de la tarde, allí se podía comer los
bocatas preparados que llevábamos de haberlos echo en las mesas del
bufe. Recuerdo aquel viaje a el Teide muy feliz, aquellos ratos que
pasa vamos con nuestro amigos que hicimos allí, aquellas noches que
íbamos al bar y que cantábamos y jugábamos al bingo, y las fiestas
de pijamas que hacíamos que me encantaba viendo esas películas de
miedo y esas tardes que intenta vamos terminar la tarea que nos
tuvieron que mandar los maestros. Pero al final ese viaje fue
inolvidable.
